8/11/2014

Mezcla de arrogancia e idiotez

Recuerdos, recuerdos, recuerdos. Me encontré con esta pequeñísima historia que una vez escribí en clase. Sip, se nota que pongo mucha atención... Bueno, ¿Que es mas importante? ¿Encontrar la maldita X o desahogarse mediante la escritura? No tienen que preguntarme dos veces. :')



Al verlo mi corazón comienza a latir con más fuerza, ¿Qué significa eso? Tal vez sea porque sus ojos me provocan cierto nivel de desconfianza, pero ¿no es que yo pienso que son atractivos? No, eso no sería posible. Desde el primer día que lo conocí me di cuenta de que él y yo nunca podríamos ser compatibles. ¿Me habré equivocado?

Mis propias preguntas me agobian y noto como él se acerca a mí.

“Hola” digo con un tono bastante frió para la ocasión. “Pensé que saldrías fuera de la ciudad.”

“Ese era el plan, pero algo lo hizo cambiar.” Contesta con una sonrisa. No sé porque, pero ese algo sonó mas como alguien.

“¿Qué fue lo que hizo que tus planes cambiaran?” pregunto, esperando una respuesta que me involucre.

“Tu…-hizo una pausa y me repaso con la mirada. Al contestarme eso no puedo evitar sonrojarme, algo que odio, en especial si es por alguien como él. “Tu… ¿ya probaste el pastel? Oh y respondiendo a tu pregunta, me surgió un asunto de trabajo. Tampoco es como para que te conviertas en un tomate.” Suelta una carcajada y yo lo fulmino con la mirada. Por alguna extraña razón, sus palabras me caen como un balde de agua congelada. Por un momento, en verdad me permití pensar que se ha quedado por mí.

“Que graciosos” contesto medio furiosa, medio decepcionada. Pero ¿Por qué decepcionada? El es el último individuo por el cual debo preocuparme. Es una mezcla de arrogancia con idiotez –y buena forma física… ¿Pero en que estoy pensando?

Decido alejarme de él, dirigiéndome a cualquier otro lugar.

“¡Espera!” me grita con su aterciopelada voz “No te enfades, solo fue una broma.” Me doy media vuelta y miro. Trae puesta una camisa negra con unos vaqueros oscuros. Hay algo en esa oscuridad que me atrae, y no precisamente cálidamente. Un chico como el guarda secretos, y no precisamente del tipo que quisiera saber.

“De acuerdo, si tanto quieres ganarte mi perdón solo tienes que hacer una cosa” suelto un suspiro “Mantente fuera de mi alcance el resto de la velada, ¿Ves? Es algo fácil.” Termino con una sonrisa sarcástica.


“Te equivocas” hace una pausa y después continua “No es para nada fácil.” Su rostro no parece mentir ni bromear;  mi perfecta invitación para dar media vuelta y largarme.

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